El desnudo en el arte de Picasso no es necesariamente erótico y lo vestido no es estrictamente púdico, idea que reafirmaba Antonio Soler en su exposición sobre "Picasso erótico". Si bien esta paradoja puede dar lugar a ciertas confusiones, pero veremos, a continuación, como ésta idea es fácilmente confirmable.
Entre enero y marzo de 1932, Picasso hizo una serie de retratos donde posaba la sensual figura de Marie-Thérèse, modelo del pintor desde 1927 hasta 1935. Aquí tenemos un ejemplo de obra maestra de esta serie del año 1932 titulada El sueño. La idea de la sensualidad y de la femineidad que evoca la figura de Marie se traduce en las amplias y sinuosas curvas que poseía el cuerpo de la joven modelo y en ella Picasso supo plasmar una idea particular del erotismo dentro de su corpus de obras. Los volúmenes que se configuran en este particular retrato evocan un deseo erótico irreprimible que seguramente sentía el artista al pintarla en todo su esplendor. Estos signos erótico-sexual son visibles fácilmente por la visión del pecho descubierto de la dama y la división sinuosa de su rostro que parece vislumbrar la forma de un miembro viril masculino.
el carácter erótico-sexual que exprime el pintor malagueño en esta obra es una idea que se ve en la propia escena del lienzo, y no es otro que el tema del sueño femenino. Un sueño impúdico que vive la joven que descansa apaciblemente en este sofá, un sueño carnal irreprimible que se palpa en sus volúmenes, en la visión del seno descubierto y en la posición descarada de ambas manos que parecen ir directo a su entrepierna.
Según Antonio Moravia, en esta obra, y en muchas otras manifestaciones de tintes eróticos de Picasso, el pintor malagueño quiere situar al espectador en una posición de voyeur y le convierte en cómplice mediante el ojo espía imaginario que se asoma a una cerradura donde se puede vislumbrar a una mujer que no parece percatarse de que la están observando. En esta obra se ve muy bien esta disposición de Picasso al calificar al espectador de voyeur y al que éste, en dicho caso, observa el descarado sueño de una joven que nunca despertará dentro del propio cuadro.
Bibliografía:
Soler, A., Picasso erótico, Málaga, Fundación Pablo Ruiz Picasso, 1990.
Esteban, P., Los grandes genios del arte contemporáneo. Picasso, Milano, El Mundo, 2004.
Agustín Gonzalo Mass Rivera.

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